Los adultos inician su actividad polinizadora entre 1 y 3 días después de emerger.
Durante las primeras horas expulsan el meconio, lo que deja pequeños puntos oscuros en la caja o en la zona donde han emergido. En este periodo permanecen en zonas protegidas mientras completan el endurecimiento del exoesqueleto y el desarrollo completo de las alas. En esta fase aún no vuelan y son especialmente vulnerables a los depredadores. Una vez finalizado este proceso de maduración, inician el vuelo y la búsqueda activa de flores en busca de néctar (su principal fuente de energía, azúcares) y polen (que aporta proteínas), comenzando así su actividad polinizadora.