Sudáfrica reconoce la polinización como infraestructura productiva - Polyfly - Flying Natural Pollination
Sudáfrica reconoce la polinización como infraestructura productiva

Sudáfrica reconoce la polinización como infraestructura productiva

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Cuando un gobierno empieza a hablar de la polinización en los mismos términos que emplea para el agua, los puertos o la logística, algo importante está cambiando en la manera de entender la agricultura.

A finales de junio de 2026, en la conferencia BeeCon 2026 de la South African Bee Industry Organisation (SABIO), celebrada en la provincia sudafricana de North West, el entonces ministro de Agricultura del país, John Steenhuisen, defendió una idea que merece atención mucho más allá de sus fronteras: la polinización debe reconocerse como infraestructura agrícola productiva, y no como un servicio ambiental accesorio.

En Polyfly llevamos años trabajando desde esa misma convicción. Por eso este mensaje, que nos llega desde el otro extremo del hemisferio, encaja de forma natural con el porqué de lo que hacemos.

De un «tema verde» a un activo económico

Steenhuisen lo planteó a partir de su propia experiencia recorriendo el sector: los productores de cítricos, fruta de hueso, macadamia, aguacate o berries repiten siempre las mismas preocupaciones —competir en mercados internacionales exigentes, mejorar la productividad mientras suben los costes, ganar certidumbre en bioseguridad, logística y exportación—. Y esas conversaciones giran casi siempre en torno al agua, las carreteras, los puertos, el ferrocarril, la financiación o el acceso a mercados.

Su tesis es que, cada vez más, también deberían girar en torno a la polinización, porque se ha convertido en uno de esos activos productivos que, de forma silenciosa, determinan si muchas de las industrias agrícolas de mayor valor prosperan o no.

El propio tema del congreso —«Polinizadores para la seguridad alimentaria, el crecimiento económico y la transformación rural»— refleja ese cambio de mirada: la polinización deja de ser una cuestión ambiental de nicho para convertirse en un factor de competitividad.

La historia económica que suele pasar desapercibida

El error habitual, señaló Steenhuisen, es reducir la conversación sobre los polinizadores a la miel o a la biodiversidad. Ambas cosas importan, pero si el debate termina ahí se pierde la mayor parte de la historia: la contribución de los polinizadores va mucho más allá de la colmena.

Cada temporada, la polinización sostiene los sistemas productivos que hay detrás de las industrias de exportación. El consumidor que compra cítricos, manzanas, peras, macadamias, aguacates o berries sudafricanos rara vez piensa en ello, pero una buena polinización es una de las razones por las que esos productos alcanzan los estándares de calidad que les permiten competir en los mercados más exigentes del mundo.

Las cifras que compartieron distintos ponentes ayudan a dimensionarlo:

  • Según el director general del Departamento de Agricultura, Mooketsa Ramasodi, las abejas melíferas polinizan en torno al 80 % de los cultivos frutales del país y, en muchos casos, los servicios de polinización pueden duplicar la producción.
  • Desde SABIO, Inge Austin recordó que más de 50 cultivos dependen en Sudáfrica de la polinización por insectos, y que una polinización adecuada se traduce en fruta de mayor calidad, mejores tasas de pack-out y envíos de exportación más fiables.
  • FNB estima que el conjunto de la industria apícola —con la polinización de cultivos como principal contribución— mueve del orden de 20.000 millones de rands al año.

El beneficio, subrayó Steenhuisen, recorre toda la cadena de valor: del productor y el almacén de manipulado a los exportadores, procesadores y minoristas, y de ahí al empleo en centrales de envasado, cadena de frío, logística y puertos. Pocos servicios agrícolas generan valor en tantos eslabones a la vez.

Un cambio de categoría: de «servicio especialista» a «inversión productiva»

El argumento de fondo es un cambio de categoría mental. Con demasiada frecuencia tratamos la polinización como un servicio especializado que acompaña a la agricultura comercial «desde fuera». En realidad, forma parte del propio sistema de producción. Igual que un agricultor invierte en genética mejorada, en riego o en tecnología de precisión para aumentar su productividad, la polinización debería entenderse también como una inversión en el rendimiento agrícola —con su propio ROI (retorno de la inversión), y no como un coste a minimizar.

Steenhuisen lo resumió con una idea que compartimos plenamente en Polyfly: cuando reconocemos la polinización como infraestructura agrícola productiva, empezamos a tomar decisiones distintas en investigación, inversión y planificación a largo plazo. No se trata solo de producir más miel, sino de reforzar los sistemas productivos que permiten a la agricultura competir con los mejores del mundo.

SABIO comparte esta misma lectura: para la organización, la polinización no es una nota ambiental al margen, sino infraestructura fundamental para la seguridad alimentaria nacional y para la competitividad global de la agricultura de exportación.

Por qué esto nos interpela directamente en Polyfly

El debate sudafricano se centra, lógicamente, en la abeja melífera y en el sector apícola. Pero el principio que lo sostiene es agnóstico respecto a la especie: una polinización profesional, gestionada, fiable y escalable es infraestructura productiva. Y ese es, exactamente, el terreno en el que trabaja Polyfly.

Nuestra producción a escala industrial de sírfidosQUEENFLY® (Eristalis tenax) y GOLDFLY® (Eristalinus aeneus)— responde a esa misma necesidad: ofrecer a los agricultores un polinizador gestionado, controlable y reproducible, que refuerza el cuajado, la uniformidad y la calidad del fruto sin depender exclusivamente de una única especie ni de la disponibilidad de colonias en un momento dado. En un contexto en el que las poblaciones de polinizadores afrontan presiones crecientes en todo el mundo, disponer de soluciones de polinización complementarias y planificables deja de ser un lujo para convertirse, precisamente, en infraestructura.

Que un ministerio de Agricultura empiece a hablar de la polinización en estos términos —como un activo productivo y no como una externalidad ambiental— es una excelente noticia para todo el sector. Valida una forma de trabajar que en Polyfly defendemos desde el primer día: la polinización se planifica, se invierte y se gestiona, porque de ella depende buena parte del valor que la agricultura entrega al mercado.

Fuentes y más información:

Nota: en el momento del congreso, John Steenhuisen ocupaba la cartera de Agricultura; poco después fue relevado por Willie Aucamp en una remodelación de gabinete.